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Mariela con sus nuevas "mascotas". |
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Dos gusanos que se llaman Gongolí y Gusanito. |
-“!Mamá tienes
que ver esta sorpresita que te traje hoy! ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá, ven acá rápido a
ver esta sorpresita!”, mi grita, de momento, mi hija desde la sala de la casa.
- “¿Qué
sorpresita? ¿Me trajiste algo?”, pregunto desde el cuarto, cuando intento
quitarme el maquillaje de los ojos.
-“!Ven! ¡Ahora!
¡Es algo chulo!”, me grita ella de nuevo.
-“Ok, ya voy, pero no grites que son las ocho y media de la noche”,
le digo y salgo pasillo abajo a la sala.
- “Mira, son
más gongolís”, dice, y me enseña los gusanos en una bolsa ziploc de plástico.
Pensé que estarían muertos porque los sacó de su bulto. “Son dos. Mi maestro
Alonso y una niña que tiene espejuelos que está en la clase de tiro con arco
conmigo y no sé el nombre… a no, espérate, ella se llama Ámbar, y ella encontró
los gongolís. Ella lo puso en la bolsita y el maestro Alonso me lo regaló”, me
dice ella sin parar.
- “!Dios mío
Mariela, más gusanos! Ay no, por favor, no puedo con eso, fochi”, le digo, sin
pensar.