Friday, September 5, 2014

Relatos de Facebook: Casi 100

Esto ocurrió en la tarde de ayer al pasar brevemente por la casa de sus abuelos. Su abuela, sentada a un lado de la mesa del comedor, yo al otro, y de frente, el abuelo, leyendo el periódico, conversábamos. Mariela, de pie, empieza a hablar sin parar.
-“Mariela, ¿qué almorzaste hoy en la escuela?”, le pregunto.
-“Papas chorreadas”, me dice.
Miro a la abuela y empezamos a reírnos al ver el gesto de Mariela.
-“¿Y qué eso de papas chorreadas”, le pregunto.
-“Pues es una papa que son casi como papas majadas con vetejales, digo, vegetales o frutitas..”, dice
-“Vegetales, no frutas”, interrumpo.
-“Sí vetejales… Y las papas son como cuadraditas pequeñas como las que hace abuelita o así”, y va y saca de la nevera un queso blanco y empieza  comer.
-“¿Te gustaron? ¿Y qué más había?”, pregunto.
-“Si me gustaron, un poco porque como que picaba el vetejal, pero no comí el pollo que no me gustó”, dijo.

Entonces su abuela me comenta que Mariela debe comer más pollo y carnes, que quizás tiene hambre. Y yo le digo que espere a que le cuente de sus trabajos.
- “Mariela, cuéntale a tus abuelos cómo te fue en el examen de ciencias que tuviste”, le dije. “Mami, ese fue el que estuvimos estudiando aquí”, le digo a mi mamá y ella asintió.
-“Fue muy bueno. Yo saqué 71 eso es casi 100”, dice ella mientras su abuela y yo empezamos a reír.
-“¿Casi cien? ¿Qué te pasó?”, preguntó el abuelo.
-“Nada, que saqué 71 y eso es casi 100. Fue bueno y yo soy inteligente, pero a veces es difícil”, dijo.

Al poco rato nos fuimos porque tenía cinco tareas y debía estudiar para un examen de inglés que tendrá hoy, pero yo me quedé pensando en que la nota de ciencias no fue tan buena. Más tarde, cuando le revisaba las tareas le digo:
-“Mariela, me preocupa que sacaste 71 en ciencias. Tenías que estudiar un poco más”, le dijo.
-“Eso no es nada porque 71 es casi 100 mamá. Yo voy a estar bien y te voy a poner contenta. Ya verás que te tengo una sorpresita”, me dijo.

Una hora más tarde, entró a mi cuarto, me cogió de la mano, me puso una estola por la cabeza tipo árabe, aguantada por una diadema de flores y me obligó a bailar con ella por largo rato. Toda preocupación quedó en el olvido y empecé a reír.
-“Mamá, este es el baile de ponerse feliz. Recuerda que 71 es casi 100”, me dijo.




Friday, August 29, 2014

Relatos en Facebook: Ángeles


Conversación al salir de su escuela:

-"Mamá tuvimos un party y yo disfruté mucho. Yo bailé con chicas y chicos y también hice amigos".

-¡Ay qué bueno Mariela! Me alegro mucho que disfrutaste en tu escuela nueva.

-"Es bien gufiá' la escuela. El party fue bueno y no me tembló la mano izquierda como me pasó en la clase de computadora. .. ah y mamá, las nenas me hablaron de todo. Había una nena con el pelo así loquito como el tuyo que esta en octavo que se llama Nicole y ahora es mi amiga......ah y Mamá hablé con la niña Desiree que es la hermana de Daniella, que estaba tomando fotos y yo posé...."

-" Qué bueno. ¿y ya no te dio miedo verdad?", le dije.

- " No, yo me estaba relajando porque me tranquilicé y hablé con las chicas porque tenía los ángeles por mi alrededor que me protegían. Y yo miré al cielo y las nubes tenían forma de ángeles. ...Y es que va a llover hoy...."

- "Hija mía, come tu almuerzo que tenemos que irnos a tus 3 terapias de hoy. Te amo".

- "¿Y por qué?

-"Porque eres mi vida."

-"ujum... OK Mamá ya voy...."

Y yo, en silencio, clamo al cielo por ayudarla.

Así son mis días con ella. Ahora a correr que vamos a las terapias del habla, fisica, ocupacional.......

Sunday, August 10, 2014

Uniceja

La única e inigualable Frida Khalo

Dedicado a mi tía  Prof. Tiny Rodríguez-Paz

Fue como para el 1977 cuando yo no tenía la menor idea de quién era Frida Kahlo, pero me parecía a ella. O más bien, me parecía a Beto, el personaje ese de Plaza Sésamo que andaba, comía y dormía siempre con Enrique en una relación casi simbiótica y que años más tarde entendí que era una homosexual. Compartía con Beto y con Frida eso de ser uniceja.  

De un lado a otro de mi frente lo cubría esa área pilosa, espesa, abundante, que hacía ver mi cara más redonda de lo que en realidad era. También tenía el bigote ese que las mujeres niegan tener, pero que delata mi herencia de las mujeres blancas Rodríguez con muchas cejas, bigotes y patillas. Pero la uniceja era lo peor. Estaba ahí. Amplia, espesa, peluda. Parecía una raya escrita con magic markers negro. Yo tenía como ocho años y estaba harta. Harta y me creía grande. Siempre me mandé y siempre fue voluntariosa.

Yo quería ser grande y no tener  la uniceja esa. Así que un día me metí en el baño de casa, cogí la navaja de afeitar de Papi y me la pasé con un poco de jabón por entre las cejas. Y “voilá”. ¡Por fin me veía como una “muchacha” normal”. Muchacha, pero de ocho años. Estaba feliz y no le dije nada a nadie. Callé como siempre que tengo algo entre manos. Pero me descubrieron. Duró poco esa alegría solitaria.

Monday, July 7, 2014

Mysoon Zayid nos da una lección de vida y risa

No la conocía ni imaginaba quien era pero la comediante árabe de New Jersey Mysoon Zayid me hizo reír.  Reír y llorar. Reír y explicar. Y reflexionar.

Mi amigo el artista y publicista Radamés Rosado me envió este vídeo de Ted Talks y con mucho amor, alegría en mi corazón,  y esperanza, lo vi junto a Mariela. Nos fascinó.

Cómo preámbulo le explique que la comediante tiene perlesía como ella. Y mi hija, única al fin, me dijo -"Mamá yo no me muevo así pero si quiero ser graciosa y bonita como ella".

Le dije que más que graciosa y bonita, que ya lo es, fuera valiente e inteligente como la comediante. Creo que va por ese camino de sabiduría que la hace diferente y especial.

Gracias Rada por compartirlo. Ahora yo le hago  mismo regalo a otros.

G

Tuesday, June 24, 2014

Piscóloga-mamá


Me acabo de graduar de piscología. No, no lo estudié. No tengo ni la toga ni el birrete, pero me gradué hoy de psicóloga-mamá.

Es un título que no te lo da ningún diploma, pero lo obtienes con mucha práctica, una buena dosis de paciencia y con mucho corazón. Es el momento “ajá” o el “Aha moment” como dice Oprah Winfrey, cuando sientes que te graduaste porque lograste arrancar una sonrisa de esa cara triste y llena de lágrimas de un hijo en pena. Eso me sucedió hace un rato con Mariela.

El piano, lo tiene desafinado. Por ahora no se puede afinar. Hay que esperar. No fue a su clase de piano de hoy con su adorada maestra Liza, porque ví que tenía alergia y estaba agotada. Y para colmo, cuando fue a practicar con el violonchelo, fue un caos. Se le partió la cuerda Sol y el arco del chelo se despegó.

“!Ay, Dios mío, no!”, gritó con un chillido que salió del alma, y yo salí corriendo hacia ella. “¿Mamá por qué me pasan estas cosas a mí, yo soy buena?”, me dijo desconsolada.

Epilepsia

Lo peor después del ataque fue saber el diagnóstico. No es la primera vez que recibo el resultado de una evaluación que me diga alguna condición que ella tiene, pero es igual de duro el saberlo cada vez que pasa. Este segundo diagnóstico se añade al anterior.

Epilepsia. Una enfermedad crónica provocada por su trastorno neurológico que le causó la lesión en el cerebro con la que vino al mundo, que hace que convulse por nada.

Le recetaron medicamentos. Nunca había tomado nada.

Es una Pachygyria o Paquijiria lo que tiene. Pachy significa paquete, me dijo la neuróloga. Es un paquete, una malformación que tiene en su cerebro, que le afecta el habla y lo tiene desde que nació. En el primer MRI que se le hizo de bebé no se notaba, ahora sí. Su cerebro se formó diferente.

“¿Qué parte de mi cerebro piensa?”, le preguntó a la doctora. Y ella le explicó que todo, lo que era la corteza, el cerebelo, las venas, los lóbulos y no sé qué más. Mi hija estaba fascinada con la explicación.


Entonces la miro bien y veo que es inteligente, bella y cariñosa.  Es, maravillosa. No tengo por qué preocuparme. Todo estará bien.

Sunday, June 8, 2014

Carta en tu graduación

Querida hija:

Hola Mariela. Cuando leas esto, tú como tantos miles de niños, adolescentes y jóvenes en Puerto Rico, estarás a punto de graduarte. Tú de tu sexto grado, y otros de octavo, de escuela superior o de universidad como tantos que se gradúan esta semana o lo hicieron la semana pasada. Imagino que al igual que yo, sus madres, sienten igual orgullo. Esa sensación indescriptible de saber que todo el esfuerzo, que todos los sacrificios, que toda la lucha, tiene un resultado. Todo valió la pena.

En realidad la graduación es un concepto, una idea, porque todos los días te gradúas en el eterno proyecto que son los retos de la vida diaria. La graduación es precisamente este proceso que continúa hasta el último día de la vida de una. No es el final de algo, sino el principio. Graduación es sinónimo de perseverar, de luchar y de no dejarte caer porque te levantas con tesón cada vez que algo sucede, y te superas. Eso, en esencia, hija mía, es el éxito en la vida.

Pero ¡qué difícil es hablar de tesón y de éxito en este país a nuestros hijos! En Puerto Rico, donde llevamos casi una década de escepticismo y falta de fe, es difícil hablar del futuro. Se nos dificulta hacerles entender que nuestro país vale, que hay que luchar por él y no rendirse. Sin embargo, la crisis social, económica y moral que habita en este archipiélago nos estruja en la cara que aquí no hay futuro, que nuestra alternativa es hacer como los 75,000 puertorriqueños que todos los años recogen sus bártulos y se van a otros sitios en busca de cosas tan simples como trabajo y calidad de vida.