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Tuesday, June 24, 2014

Piscóloga-mamá


Me acabo de graduar de piscología. No, no lo estudié. No tengo ni la toga ni el birrete, pero me gradué hoy de psicóloga-mamá.

Es un título que no te lo da ningún diploma, pero lo obtienes con mucha práctica, una buena dosis de paciencia y con mucho corazón. Es el momento “ajá” o el “Aha moment” como dice Oprah Winfrey, cuando sientes que te graduaste porque lograste arrancar una sonrisa de esa cara triste y llena de lágrimas de un hijo en pena. Eso me sucedió hace un rato con Mariela.

El piano, lo tiene desafinado. Por ahora no se puede afinar. Hay que esperar. No fue a su clase de piano de hoy con su adorada maestra Liza, porque ví que tenía alergia y estaba agotada. Y para colmo, cuando fue a practicar con el violonchelo, fue un caos. Se le partió la cuerda Sol y el arco del chelo se despegó.

“!Ay, Dios mío, no!”, gritó con un chillido que salió del alma, y yo salí corriendo hacia ella. “¿Mamá por qué me pasan estas cosas a mí, yo soy buena?”, me dijo desconsolada.

Thursday, April 10, 2014

“Yo odio a mi hija”: 15 ideas para superarlo


Yo odio a mi hija autista”. Con esa lapidaria frase que a cualquier persona dejaría muda comenzó a desahogarse la madre de una adolescente autista de 14 años en uno de sus programas tipo talk show del psicólogo amigo de Oprah, el Dr. Phil.

No la soporto. Ha habido momentos en los que sólo quiero abofetearle la cara. Le doy en los brazos, por la espalda… Siento coraje, resentimiento, frustración. La situación está fuera de control. Ella me empuja y yo la empujo contra la puerta. Ella me grita y la gente nos mira y eso me avergüenza. Le pregunto a Dios ¿por qué me castigas con una hija así? La odio porque no lo merezco”, declara la mujer.

Poco después en el programa que Dr. Phil tituló “Madres que odian a sus hijos”, se descubre que esa mujer fue maltratada y abandonada cuando era una niñita por su madre, y que ahora repetía el círculo del abuso con su hija que según ella misma dijo “no es normal”.

Aunque en su niñez sufrió, eso no es excusa para perpetuar el maltrato. Sin embargo, sus sentimientos no son raros en el mundo de las madres y padres de niños con impedimentos. Por el contrario, son bastante comunes, sólo que se disfrazan de abandono o negación.

Lo que es peor, ese resentimiento y odio al tener hijos que no son “normales” es uno de los tabúes más fuertes. De eso nadie habla.