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Thursday, September 11, 2014

Educación especial: Dejen el show

Me confieso. Con esto de Educación Especial no puedo pretender ser objetiva. Ya estoy harta y me dan ganas de convertir mi angustia y coraje de tantos años en violencia contra el idiota político o funcionario público que me tope de frente y me diga dos o tres sandeces de esas que vienen diciendo en las últimas semanas.

Y no sólo contra los políticos sino contra dos o tres comentaristas en los medios que parecen hacerse eco del gobierno diciendo que si ahora hay tantos niños con impedimentos – 160,000 ó una tercera parte en Educación - es porque están mal diagnosticados. ¡Qué poco salen a la calle y qué poco conocen cómo de verdad se bate el cobre!

Estoy harta de ver cómo usan a los niños de educación especial como pretexto para desviar la atención de la crisis económica o de la incompetencia de nuestros políticos, administración tras administración. Educación Especial es el botín para el gobierno que esté en el poder. Usan los fondos a su gusto y usan a los niños como símbolos para decir que “están haciendo algo” por ellos. O se llenan la boca diciendo que hay que ser sensibles pero a pocos de verdad les importan. Se las echan de sensibles cuando no lo son, sin pensar en sus repugnantes y mezquinos actos para esconder la desviación de fondos públicos a otras cosas.

No les importa un bledo porque no sienten, jamás han experimentado, lo que es el dolor, la frustración y la agonía de tener que lidiar con el monstruo que es Educación Especial. Basta ya. Déjense del show con Educación Especial. Póngase a trabajar, que para eso les pagan.

Sunday, June 8, 2014

Carta en tu graduación

Querida hija:

Hola Mariela. Cuando leas esto, tú como tantos miles de niños, adolescentes y jóvenes en Puerto Rico, estarás a punto de graduarte. Tú de tu sexto grado, y otros de octavo, de escuela superior o de universidad como tantos que se gradúan esta semana o lo hicieron la semana pasada. Imagino que al igual que yo, sus madres, sienten igual orgullo. Esa sensación indescriptible de saber que todo el esfuerzo, que todos los sacrificios, que toda la lucha, tiene un resultado. Todo valió la pena.

En realidad la graduación es un concepto, una idea, porque todos los días te gradúas en el eterno proyecto que son los retos de la vida diaria. La graduación es precisamente este proceso que continúa hasta el último día de la vida de una. No es el final de algo, sino el principio. Graduación es sinónimo de perseverar, de luchar y de no dejarte caer porque te levantas con tesón cada vez que algo sucede, y te superas. Eso, en esencia, hija mía, es el éxito en la vida.

Pero ¡qué difícil es hablar de tesón y de éxito en este país a nuestros hijos! En Puerto Rico, donde llevamos casi una década de escepticismo y falta de fe, es difícil hablar del futuro. Se nos dificulta hacerles entender que nuestro país vale, que hay que luchar por él y no rendirse. Sin embargo, la crisis social, económica y moral que habita en este archipiélago nos estruja en la cara que aquí no hay futuro, que nuestra alternativa es hacer como los 75,000 puertorriqueños que todos los años recogen sus bártulos y se van a otros sitios en busca de cosas tan simples como trabajo y calidad de vida.

Wednesday, January 23, 2013

Escuelas para niños defectuosos

“No solo son vilipendiados por el gobierno, sino también son abiertamente discriminados por las escuelas privadas”

 
La gente sigue pensando en los líos de la política o en lo que pasó en la calle San Sebastián, pero pocos hablan de una crisis a la que se enfrentan miles de padres y madres en Puerto Rico todos los años para esta época, cuando termina el mes de enero y se acerca febrero.
 
Esta agonía nunca sale en las primeras planas de los periódicos, ni en titulares de radio o televisión porque es algo de lo que no se habla, que le importa un bledo a los políticos y mucho menos a las empresas privadas, a pesar de que quienes la sufren, representan a más de tercera parte de la población del País. Se trata de los padres y madres con hijos que no son iguales a los demás y es la época en que tienen que empezar a buscar escuelas, pero no hay donde matricularlos. Me refiero a los otros.
 
Son esos hijos que no caen en la norma ni en la corriente regular. Los niños ‘defectuosos’, ‘deficientes’ o que en leguaje políticamente incorrecto, les dicen los niños ‘anormales’. Muchos nunca se atreverán a decirlo de frente, pero así los consideran porque son niños distintos y que requieren ayudas y enseñanzas fuera de lo común. Son los niños que sufren en silencio. No solo son vilipendiados por el gobierno, sino también son abiertamente discriminados por las escuelas privadas y muchos de los colegios más cotizados del País con el silencio cómplice y conspirador de las autoridades.