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Monday, December 8, 2014

Santa Claus si existe

 
 
Santa Claus sí existe

-“Mamá, ¿sabes qué?…. Santa Claus no es real”, me dijo Mariela.

Yo me quedé fría. No sabía que responder. No sólo por su corta edad, sino porque íbamos en el carro rumbo al centro comercial con carta en mano, a buscar al Santa Claus para tomarle la foto. Me había tenido todo el día en un estado de nervios, insistiendo, pidiendo, suplicando una y otra vez que la llevara a ver al viejo de barba blanca y traje rojo porque quería entregarle su cartita y decirle que era una niña buena. Por eso mi sorpresa con su comentario.

Respiré. Tragué hondo. Mi hija está creciendo rápidamente, pensé. ¿Qué pasará con ella? ¿Ya estará perdiendo la inocencia y esa sorpresa infantil que siempre la caracteriza? Debería decírselo porque ya es pre adolescente, pero no quiero que pierda aun su inocencia, eso de ser tan nena como es. ¿Quién le habrá dicho eso a ella? ¿Desde cuándo lo sabe? ¡Oh mi Dios! No entiendo, si ella había estado toda la tarde escribiendo su cartita. Hasta hizo varios borradores.

-“Mamá mira mi carta. Le digo a Santa Claus que quiero la película nueva de Barbie y la muñeca de la película de Coraline pero no la película de Coraline porque esa ya la tengo, y que quiero muchas cositas como carteras y peluches y cosas de nenas bonitas porque yo soy bonita. Eso es verdad. Quiero también otras películas y lo que sea… O mejor le dibujo un arbolito de Navidad… Ay mamá la carta se me dañó como cien veces. Quiero que sea una carta bonita”, repetía una y otra vez durante la tarde en casa.

Pero entonces, de camino al mall me baja con esa frase existencial de que no es real. Sinceramente no supe qué contestarle. Todo el temor del mundo se me agolpó en la garganta, mientras intentaba disimular guiando. Elevé una plegaria al cielo en mi mente, entonces le respondí:

Friday, August 29, 2014

Relatos en Facebook: Ángeles


Conversación al salir de su escuela:

-"Mamá tuvimos un party y yo disfruté mucho. Yo bailé con chicas y chicos y también hice amigos".

-¡Ay qué bueno Mariela! Me alegro mucho que disfrutaste en tu escuela nueva.

-"Es bien gufiá' la escuela. El party fue bueno y no me tembló la mano izquierda como me pasó en la clase de computadora. .. ah y mamá, las nenas me hablaron de todo. Había una nena con el pelo así loquito como el tuyo que esta en octavo que se llama Nicole y ahora es mi amiga......ah y Mamá hablé con la niña Desiree que es la hermana de Daniella, que estaba tomando fotos y yo posé...."

-" Qué bueno. ¿y ya no te dio miedo verdad?", le dije.

- " No, yo me estaba relajando porque me tranquilicé y hablé con las chicas porque tenía los ángeles por mi alrededor que me protegían. Y yo miré al cielo y las nubes tenían forma de ángeles. ...Y es que va a llover hoy...."

- "Hija mía, come tu almuerzo que tenemos que irnos a tus 3 terapias de hoy. Te amo".

- "¿Y por qué?

-"Porque eres mi vida."

-"ujum... OK Mamá ya voy...."

Y yo, en silencio, clamo al cielo por ayudarla.

Así son mis días con ella. Ahora a correr que vamos a las terapias del habla, fisica, ocupacional.......

Sunday, August 10, 2014

Uniceja

La única e inigualable Frida Khalo

Dedicado a mi tía  Prof. Tiny Rodríguez-Paz

Fue como para el 1977 cuando yo no tenía la menor idea de quién era Frida Kahlo, pero me parecía a ella. O más bien, me parecía a Beto, el personaje ese de Plaza Sésamo que andaba, comía y dormía siempre con Enrique en una relación casi simbiótica y que años más tarde entendí que era una homosexual. Compartía con Beto y con Frida eso de ser uniceja.  

De un lado a otro de mi frente lo cubría esa área pilosa, espesa, abundante, que hacía ver mi cara más redonda de lo que en realidad era. También tenía el bigote ese que las mujeres niegan tener, pero que delata mi herencia de las mujeres blancas Rodríguez con muchas cejas, bigotes y patillas. Pero la uniceja era lo peor. Estaba ahí. Amplia, espesa, peluda. Parecía una raya escrita con magic markers negro. Yo tenía como ocho años y estaba harta. Harta y me creía grande. Siempre me mandé y siempre fue voluntariosa.

Yo quería ser grande y no tener  la uniceja esa. Así que un día me metí en el baño de casa, cogí la navaja de afeitar de Papi y me la pasé con un poco de jabón por entre las cejas. Y “voilá”. ¡Por fin me veía como una “muchacha” normal”. Muchacha, pero de ocho años. Estaba feliz y no le dije nada a nadie. Callé como siempre que tengo algo entre manos. Pero me descubrieron. Duró poco esa alegría solitaria.

Friday, April 5, 2013

Comiendo jobos


Es increíble lo que me hizo mi hija hoy. Descubrí que me tomó el pelo y yo caí redonda ante sus encantos…. Todo comenzó ayer.

- “Mamá, mañana no hay clases”, dice Mariela.

-“¿Y por qué? ¿Qué es eso? Yo no he visto eso en ningún sitio Mariela”, digo yo.

-“En la agenda lo dice. Hay reunión de facultad”, me dice, mientras me lleva de la mano para que camine hasta el lado de la nevera, donde tengo pegado el calendario escolar del año.

Yo, sin espejuelos, intento leer. Y ella pone su dedito índice en una fecha y yo leo que dice día 5, reunión de facultad. Y empiezo a pensar.

“Ay Dios, no tiene clases. No me la puedo llevar a la oficina mañana. A ver si mami me resuelve como siempre”, pensé yo. “¿Qué me pasa que no me percaté que no tenía clases el viernes? ¿Y por qué le dan el día libre después de tener vacaciones de solo una semana en Semana Santa? ¿Por qué no le dieron dos semanas libres? Cuando yo era nena en el colegio nos daban dos semanas libres. Pero eso era antes y era un colegio católico. Ella está en un colegio laico. Ay Dios. Mi hija no coge clases de religión. Y yo estoy sola, abrumada de trabajo. Estoy cansada. No puedo con el rollo. Me estoy volviendo loca con tanta cosa. Pues, ni modo, ¿Qué le voy a hacer?”, y sigo elucubrando cuando ella me interrumpe los miles de pensamientos que brotan uno a uno y me dice: