Cuentos y narrativas de mi vida como madre, anécdotas de las aventuras de mi hija y los niños especiales que nos rodean, y cosas fascinantes de los chicos. Las niñerías nos hacen pensar en lo esencial.
Otro relato... Drill sergeant - "¡Mamá me haces el favor y te
levantas de esa cama! Se acabaron las películas. Escribe la columna
rapidito, y yo voy a bailar. Entonces después vemos las películas", me
ordenó ella.
- "Okay, hija. Eso haré", respondí.
Entonces me
percaté que tiene el gen de mandona. Por lo menos algo heredó de mi que
me paso dirigiendo su marcha entre escuela, piano, violonchelo,
trompeta, italiano, baile, tareas, tiro con arco, terapias, médicos,
ortodoncista, y otros.... Sólo que ella lo hace con estilo y autoridad.
Sí, es mi drill sergeant.
Pidió sólo un libro de lenguaje de señas. Santa Claus le trajo muchas cositas, y en vez del libro, le trajo un CD con un curso entero de lenguaje de señas, hecho por el reconocido comunicador y periodista Edwin Díaz.
Yo estaba feliz porque tras semanas de búsqueda de información para ayudarla en su deseo de aprender a comunicarse con personas sordas o con problemas de audición como ella, mi amigo el fotoperiodista Charlie Iglesias me puso en contacto con Edwin Díaz.
Así que hoy, como todos los años en el día de Navidad, me gocé el proceso de tomarle fotos mientras ella abría sus regalos.
- "¡Mamá mira que muchos regalos! Muñecas y ropa... ¡Ay.... es un vídeo de lenguaje de señas!....¡Gracias Santa Claus que soy feliz!", dijo, bien emocionada.
Pues resulta que la emoción fue tan grande que comenzó a convulsar. Mis días con mi hija son así. Altas y bajas constantes. Así que a descansar se ha dicho. Feliz Navidad.
Mariela habita como yo en un mundo lleno de
cuentos y colores. Hace unos momentos me acaba de inventar esta historia,
mientras le daba por obligar al pobre perro a vestirse de Santa Claus.El pobrecito se pasó toda la tarde en su
groomer, cosa que como a cualquier perro, no le gusta. Y al llegar a casa, le tocó, obligado, la
pasarela a la que ella lo sometió.
-“Mamá,
voy a hacer un cuento de Navidad. Había una vez un perro que se llamaba Pookie
Santa Claus. Yo le puse ese nombre porquesí, pero no era Santa Claus de verdad, es mi perro, pero esto es como un
cuento”, me dice.
Yo comienzo a reír sin parar, y rauda y veloz saco el celular, y empiezo a
retratarla en sus inventos. El pobre perro tenía una cara de resignación. Sabe
que cuando a Mariela le da con jugar, tiene que dejarla.
-“No
te rías Mamá que esto es un cuento”, me dice, mientras se pone seria.
-“Ay,
perdón. Ok, no me río”, le digo. “Sigue”.
-“Pookie
es como yo, que hace lo mismo”, dice, y se queda pensando.
-“¿Cómo
qué cosas hace?”, le pregunto.
Mariela, feliz, se dispone a vestir al perro que ya puso la mirada de resignación.
-“Mamá,
no hables”, me ordena y yo callo. “Pues Pookie camina, siempre está en el
medio, y es bien chavón. Pero en verdad es como loquito como yo. A veces él se
acuesta en mi lado de la cama y me mira mucho a mi cuando estoy haciendo mis
cosas…Hola Pookie. Hoy eres Santa Claus”, dice. Y sin parar continúa: “Eres
Santa Claus porque yo te quiero mucho. Ven aquí. Bésame”, le dice, y el perro, obedece.
Va y le lame la mano.
A todas las madres y padres, particularmente a aquellos de niños
especiales, les recomiendo ver este vídeo. No les tomará más de 6
minutos. Habla de cómo investigaciones neurológicas en los cerebros de
aquellos que tocan instrumentos musicales revelaron que utilizan todos
los hemisferios y distintas partes del cerebro. Esto es SUPER IMPORTANTE
para niños con alguna condición neorológica. sí que espero que este
vídeo que muestro a continuación les inspire y les motive a que incluyan
la música en la vida de sus hijos.
Yo , sin saber el detalle que
contiene el vídeo, siempre he promovido que mi hija aprenda de música.
Cuando era bebé le ponía música a mi barriga porque leí no se donde que
lo sentían. Cuando nació y el médico Pepe Huerta, me la puso en brazos,
lo primero que le hice fue cantarle una canción. Mientras la lactaba
siempre le cantaba, y ya a los 6 meses de edad la matriculé en su primer
semestre de KinderMusik. Desde entonces no ha parado de estar rodeada
de música toda su vida. Tiene 13 años.
En parte, porque a mi me
encanta la música de todo tipo, pero también porque sabía que esto la
iba a ayudar. Mi nena, como saben, tiene hemipáresis y un tipo de
perlesía cerebral o parálisis del cerebro que le afecta sus movimientos y
el habla, la audición y visión entre otra cosas. Es además, epiléptica.
Sin embargo, y gracias a los ángeles que ha tenido en su vida por
tantas maestras, maestros, terapistas y doctores especiales, se ha
desarrollado. Ella practica el deporte del tiro con arco, le encanta
jugar ajedrez, baila a diario, aprende italiano, es autodidacta en lo de
lenguaje de señas (su nuevo interés), pero más que nada, aprende a
tocar piano que es su primer amor, violonchelo que adora, y ahora
trompeta.
El viernes - en 3 días - será su primer concierto de
trompeta. Aunque hace poco tuvo una presentación en la que tocó tres
piezas, el viernes tendrá un repertorio más extenso que va desde plena
hasta música en inglés. Yo estoy fascinada y cada día más feliz de verla
a ella súper feliz. Lo interesante de todo esto que es en la medida en
que aprende de música, sale cada vez mejor en su escuela,
particularmente en la clase de matemáticas que adora.
Yo estoy
tan feliz porque hace unas semanas su pediatra del neurodesarrollo, la
Dra. Ada Elena Pimentel le dio de alta de las terapias físicas y
ocupacionales que tomaba desde los 2 años y en parte, fue por el
desarrollo logrado en las destrezas que aprende y practica con la
música. Así que espero que este vídeo que muestro a continuación les
inspire y les motive a que incluyan la música en la vida de sus hijos.
Esto fue
una conversación hace tres minutos en la pausa comercial durante la transmisión
televisiva del certamen de Miss Puerto Rico Universe.
-
"Mamá, ¿quién es más linda: yo o las demás esas que salen en el
concurso?", me pregunta.
- "Tú
mi amor. Eres bella", le digo.
- "Ahí
hay muchas que son casi bellas y otras feas. Hay poquitas bellas solamente.
Pero si me tomas una foto vas a ver que soy más hermosa Mamá, me dice.
- "OK
si quieres que te tome una foto, siéntate ahí", le digo.
Y ella,
comenzó a posar ante el lente de mi celular. Yo quedé en shock. La veía grande,
creciendo ante mis ojos. Es una adolescente hermosa y coqueta, pero ha sido así
desde bebé. Eso lo trae con ella. Tiene un porte increíble que en su inocencia
ni ella misma se da cuenta de que lo tiene. De pronto, ella me interrumpe mi
elucubración.
-
"Mamá, ¿sabes qué? Soy hermosa porque soy la reina de tu corazón Mamá. Te
amo", me dijo.
Y yo,
lloré. "Sí. Te amo, reina de mi corazón", le respondí.
Regresando
de sus clases de piano y violonchelo, mi hija me sale con una de las suyas y me
dio una profunda lección de vida:
-“Mamá,
¿Por qué será que yo me parezco a JLo? Fíjate que somos igualitas en la piel y
un poco en la cara”, me dice ella y yo empiezo a reír. “En serio, no te rías,
es verdad”, me responde, molesta.
- “Bueno
Mariela, tienen el color de piel bien parecido. En realidad tienen algunas
cosas que se parecen las dos, por ejemplo, tienen el pelo largo, les gusta el
baile y la actuación, y son puertorriqueñas”, le digo.
-“¿JLo
es puertorriqueña? ¿De qué pueblo de Puerto Rico es
ella Mamá?”, me pregunta.
-“Del pueblo de Nueva York, donde vive más de un
millón de puertorriqueños”, le contesto.
JLo
-“Ah, bueno, eso es por allá, pero yo sé que JLo
sabe hablar español bien. En verdad que yo me parezco a ella Mamá. Te lo digo
en serio”, añade.
-“Ok,
como tú digas, hija”, contesto, suspirando.
-“Es que
Papa Dios nos hizo así Mamá, a las dos. Somos
bellas y hermosas. Yo
soy bien bonita como ella, y así lo hizo Papa Dios. Me
lo supongo”, añadió, y se puso a bailar
la música de Jennifer López.
Y yo recordé dos cosas que leí
en la revista W que dijo la diva JLo : “If
you don’t love yourself, you can’t love anybody else. And I think as women, we really forget that”, y “You mirror what the world mirrors to you”.
Es cierto. “Si no te amas a ti misma, no puedes amar a nadie más, y las mujeres, realmente olvidamos eso”, y “Tú reflejas lo que el mundo te
refleja a ti”.
Mi hija me recordó hoy que una se
tiene que amar a sí misma, y a la vez que ese amor se proyecta y te regresa a
tu vida. Profunda lección de vida, a lo JLo... o mejor dicho, a lo Mariela.
Mariela lleva como dos semanas insistentemente diciéndome
que quiere aprender lenguaje de señas. Todos los días me lo recuerda. Y yo, en
mi trajín diario, le digo que en algún momento encontraré quién le enseñe, como
nuestra amiga Betsy, la mamá de Johan, quien es intérprete de señas. Pero mi
hija no se rinde y me salió con esta hace uno rato:
-“Mamá, mamá, ¿te acuerdas que yo quería aprender a
hablar con las manos como hacen con los monos y sale en la película de Planet
of the Apes”, me dice.
-“Sí, hija. Me lo dices todos los días”, le
respondo.
-“Pues ya estoy aprendiendo”, me dice riéndo.
-“¿A sí, y quien te enseñó?’, le pregunto.
-“Fácil. YouTube”, me responde y las dos
comenzamos a reír a carcajadas.
De pronto, me da el celular y me dice: “Ya me
sé el abecedario Mamá. Ya mismito puedo ayudar a otras personas que no pueden
hablar bien”. Y acto seguido empezó a bailar al son de la música del ABC.
Y yo pensé que mi hija sigue sorprendiéndome.
Es un milagro y un testimonio de que no hay imposibles.
-“Sí, Mariela, ya mismo vas a poder ayudarlos”,
le dije, con un nudo en la garganta para evitar llorar.
-“Sí, Mamá, seremos todos felices hablando así”,
me dijo.