Wednesday, April 25, 2012

Mariela and her pets. (A short story for a class)

This is a story invented by Mariela for her English class homework.... Ok, I admit it. I helped her, but the original "screenplay" was hers. She had her idea for the story and the events. The illustrations are all hers. Looking at the pictures I had to laugh.

Mariela and her pets

Tuesday, April 24, 2012

Nervios nerviosos


-“Mamá, ¿Qué yo voy a cer’ en la tivisión? ¿Cuándo va a salir?”
Esa era la pregunta insistente de mi hija. Sí en su idioma que para mí es diáfano y claro, que sólo entienden sus maestras, terapistas y su abuela, pero que para el resto suele ser indescifrable.

-“Dime mamá. ¿Cuándo? ¿Qué voy a cer’ yo? Plis”…, me espeta ella en su inglés.
Y yo le pregunto por respuesta: “¿Por qué te preocupas si vas a hacerlo bien? No estés nerviosa”.

Mi hija estaba inquieta porque hoy sería grabada para la televisión y estaría ante las cámaras. Un ensayo para su recital de piano del próximo 6 de mayo, sería captado por los lentes de los tres periodistas que se interesaron en la nota del primer concierto a cinco pianos acústicos que se hará en Puerto Rico.
Como todos sus amigos de las clases de piano, Mariela estaba ansiosa y quería hacerlo bien. Quizás su ansiedad era doble, porque sabía que era la única con una mano chavona que a veces tiene mente propia y le dá con quedarse inamovible.

Wednesday, April 4, 2012

Voluntad, que esto es pa’largo


Si digo que lloré de rabia, no miento. Las lágrimas brotaron de mis ojos por la rabia y frustración. Y por la impotencia de saber que no va a pasar nada y de que todo se quedará igual.

Acabo de llegar de una gestión en la oficina del distrito de Guaynabo, que pertenece a la Región de San Juan de Educación Especial. Lo llamo por nombre y apellido porque estas dependencias del gobierno, especialmente en el Departamento de Educación, tienen nombres largos como así de largas son las horas que uno tiene que perder en burocracias interminables.

Respiro y cierro los ojos para buscar en los recónditos espacios de la paciencia que se me agota, la fuerza para combatir ante una mole que en vez de ayudar, se condensa y va contra las madres y padres de niños especiales. Respiro y pienso en la cara de mi hija y me salen las fuerzas de donde no las tengo.

Una se mentaliza, se prepara para ir a Educación Especial. Esa es una de las tácticas que las madres usamos con nosotras mismas para lidiar contra el sistema que intenta aplastarte. Dificultad tras dificultad. Escollo tras escollo. Es como si el universo conspirara para ponerte más barreras de la cuenta.

Saturday, March 31, 2012

Sebastián sacó a Emilio: el poder del convencimiento


Duró en casa sólo dos días. Así como llegó por sorpresa el jueves cuando la maestra se lo regaló, así de rápido se fue Emilio. El pollito ruidoso, y un poco asqueante, ya se fue y mi hija está feliz. No lloró ni se afectó porque se fue. Y eso se lo debo al poder de convencimiento que tiene su primo Sebastián.

Saqué provecho del amor incondicional que ambos se tienen, y de que mi hija ve en Sebastián al hermano que no tiene.


Esa es una tremenda táctica para padres y madres en niveles insospechados de desesperación como los que experimenté yo al ver que el regalo de una maestra fue un pollito. Desde que lo ví, y cuando luego sentí plumitas suspendidas en el aire dentro del carro cuando el pollo se soltó volando, supe que no podría soportar una mascota más en mi casa. Perro y coneja son más que suficientes y el pollo me sacó de quicio. Pero, ¿Cómo se lo iba a decir a mi hija? Ella no sólo le había puesto el nombre de su amiguito, Emilio, sino que decía que era su nuevo hijo y que lo amaba.

Thursday, March 29, 2012

Emilio dice “pío, pío, pío”


Llovía afuera y tenía prisa. Bajé del carro con dos sombrillas para que Mariela no se mojara al salir de su escuela, pero ella me recibió con una sorpresita.

-“Mamá, mamá, tengo a mi nuevo hijo”, me dijo mi hija casi sin detenerse, con una sonrisa de oreja a oreja que provocó no sólo asombro en mí, sino curiosidad.

-“Se llama Emilio, como mi amigo. Es un pollito y es mi hijo”, me dijo la nena.

Aquella cajita de zapatos con tapa que había pedido ayer su maestra era para guardar celosamente allí a su regalo. Los otros 12 niños del salón en esa escuela especial tenían iguales cajas con rotitos de los cuales se escapaban distintos tonos de “pío, pío”.

Para colmo le puso de nombre Emilio. Pensé que sonaba a Emilio “Millo” Díaz Colón, el Superintendente de la Policía que el Gobernador había botado en la mañana. Pero, no. No era un aficionado al golf ni a esconderse. Era un pajarito negro que piaba sin parar.

-“¿Un pollito?”, dije yo, tragando para que no sonara como un grito. “Pero, y ¿por qué un pollito?”, pregunté mirando a las maestras.