-“Mamá,
¿Qué yo voy a cer’ en la tivisión? ¿Cuándo va a salir?”
Esa era la
pregunta insistente de mi hija. Sí en su idioma que para mí es diáfano y claro,
que sólo entienden sus maestras, terapistas y su abuela, pero que para el resto
suele ser indescifrable.
-“Dime
mamá. ¿Cuándo? ¿Qué voy a cer’ yo? Plis”…, me espeta ella en su inglés.
Y yo le
pregunto por respuesta: “¿Por qué te preocupas si vas a hacerlo bien? No estés
nerviosa”.
Mi hija
estaba inquieta porque hoy sería grabada para la televisión y estaría ante las
cámaras. Un ensayo para su recital de piano del próximo 6 de mayo, sería
captado por los lentes de los tres periodistas que se interesaron en la nota
del primer concierto a cinco pianos acústicos que se hará en Puerto Rico.
Como todos
sus amigos de las clases de piano, Mariela estaba ansiosa y quería hacerlo
bien. Quizás su ansiedad era doble, porque sabía que era la única con una mano
chavona que a veces tiene mente propia y le dá con quedarse inamovible.