Sunday, May 26, 2019

Sirenas



Duerme abrazada a una sirena.  Es una pequeña muñeca de trapo, con ojos de botones azules que le compré a una artesana en el Festival de Claridad. Cuando no duerme con esa, agarra la Barbie sirena, o una que le regaló su abuela Epa que es más grande, con el pelo rosa, y las escamas en lentejuelas azules y violetas. Esa le encanta, creo que por que tiene bling. Vive soñando con las sirenas.

-“Las sirenas no existen”, le dije ayer, un poco cansada de su insistencia con ese tema.

- “Oh sí. Tú no sabes nada”, me responde, molesta.

Friday, May 17, 2019

RELATOS DE FACEBOOK: FOTOPERIODISMO



Cuando Ismaelito (Ismael Fernández) llegó de Cuba con el embeleco aquel de montar una escuela de fotografía para los niños, fui de las primeras en decirle cómo siempre hacía "ok Ismaelito, lo que tú digas". Fuimos muchos en esas. Algunos entraron de lleno, otros no, y otros como yo, de vez en cuando ... Pero corrijo, no era de fotografía sino de fotoperiodismo, ese término que trajo de allá al conocer a sus amigos de Prensa Latina que se hacían llamar fotoreporteros.

Fue así como Ismaelito, Alina Luciano, José Rodríguez, Laura Magruder y tantos otros amigos iniciaron aquel proyecto hermoso del Taller de Fotoperiodismo. A cada rato íbamos a darle charlas de redacción y a compartir con nenes en San Juan, en el Ateneo y en las salas de redacción del Vocero y del Nuevo Día, por mencionar algunos.

Muchas cosas pasaron, eso creció y se transformó, tocando miles de vidas. En todos esos años siempre quise llevar a mis sobrinos y nunca lo hice por x o y razón. Nunca pasó.

Friday, March 29, 2019

Relatos de Facebook: Feria científica, sordos y el Senado

Mariela hablando en la legislatura y yo, llena de orgullo.

29 de marzo de 2019. Facebook me recuerda este día tan espectacular que viví con mi hija un día como hoy, hace ya dos años. Fue el 29 de marzo de 2017.

Mariela, como siempre, tremendita que es, había hecho un proyecto de la feria científica sobre el lenguaje de señas. Fue un dolor de cabeza para mí el tratar de ayudarla porque no veía cómo podía unir el tema del lenguaje a las ciencias. Mariela siempre se inventa cosas así, pero su maestro Mr. García nos dio unas ideas para desarrollar el experimento, y a ella se le ocurrió hacer una comparación. Comparó quién aprendía más rápido o recordaba más señas entre sus primos más pequeños Luis Esaí y Luis Gabriel, a su madrina Carol D., a su amado primo mayor Luis F y en vez de a su tío, cogió al abuelo Sawyer. Les enseñó 20 señas y como a la semana le volvió a preguntar. Los únicos que recordaron todas las señas fueron los más chiquitos, Luis Gabriel, y Luis Esaí. Así fue que Mariela entonces probó su hipótesis de que mientras más joven, más fácil es aprender otro idioma.

Mientras hacíamos la tarea, comenté aquí en Facebook lo mucho que trabajé con ella y cómo me llevaba en un patín porque escogió ese tema del lenguaje nada menos que para una clase de ciencias. Mucha gente nos dio ideas que incorporamos en ese proyecto, pero ella estaba decidida en lo que quería. Me exigió que hasta la cartulina fuera color rosa. Ella así cuando quiere algo. Sacó 100. Excelente. Y yo, súper contenta con sus logros.  

A los pocos días, recibo una llamada de la oficina del senador del PIP, Juan Dalmau, para invitarnos a que fuéramos a una reunión tipo vista pública, sobre la comunidad sorda. Como llevábamos años trabajando diferentes iniciativas para ayudar a los sordos, pensé que era una invitación para mí, en representación de mis amigos sordos, pero no. A los sordos y a los intérpretes los habían invitado individualmente. Esa invitación era para mi hija. Dalmau había visto en Facebook el proceso con el proyecto de la feria científica, y quería que Mariela lo presentara en la Asamblea Legislativa. Quedé de una pieza y le expliqué que la nena tiene problemas del habla.  Le dije que quizás no la iban a entender. A lo que el senador me contestó que no, que esperarían hasta que ella pudiera explicarlo. Yo tragué gordo y le acepté llevarla.  

Tan pronto colgué el teléfono, miro la computadora y empecé a llorar. Estuve un rato llorando. ¿Cómo podía ser eso? ¿Entenderían a mi hija? ¿Eso le ayudaría a los sordos? ¿Se atrevería ella a hablar frente a la gente? Mil preguntas me llegaron a la mente, y yo, lloraba sin saber qué hacer. Entonces viene Mariela y me abraza. “Mamá no llores, que yo voy y vamos a ayudar a los sordos, ya verás. Yo soy valiente y me atrevo a hablar”, me dijo. Y así lo decidió. Recuerdo que sonreí y nos abrazamos, mientras yo pensaba que no podía imponerle límites que ella misma derrumbaba.

Wednesday, June 20, 2018

Mariela’s Angels

Marielay el Dr. Sosa


Mariela se hizo un "selfie" con la Dra. Vázquez
 No son los “Ángeles de Charlie” como aquella película y serie de televisión. Son los ángeles de mi hija, los Mariela’s Angels.

Miren bien estas fotos. Cuelgo esto por petición explícita de mi hija Mariela, quien me suplicó que tomara las fotos o ella misma hizo sus “selfies”.  Quería que “todo el mundo sepa que estoy feliz”, y en el fondo, yo también lo estoy como mi nena. Por eso hoy quiero agradecer a estos ángeles que puso Dios en el camino de mi hija Mariela en este momento, para ayudarla a superar sus retos de salud.  Son los doctores Marisel Vázquez e Iván Sosa.

Thursday, January 11, 2018

Éxito, hija mía. Carta al inicio del semestre


Éxito, hija mía 

Hoy que comienzas un nuevo semestre, te miro y veo el tiempo correr ante mis ojos, hija mía. ¡Qué rápido corre el tiempo y cuánto te has desarrollado! Quiero que sepas que vivo orgullosa de ti, mi amor.

Hoy te levanté, y como siempre, diste veinte vueltas, te volvías a arropar, me miraste mal y refufuñaste. Para colmo, me regañaste porque no te hice café, ya que se me acabó anoche y olvidé comprarlo.  Debí recordarlo pues sé que no eres "morning person" a diferencia mía,, y te cuesta levantarte, aunque te activas a la tarde. Siempre te ha costado levantarte en las mañanas, pero hoy cuando te miré, te vi tan grande que me sorprendió.

Hoy te miré y reconozco que no eres una bebé, aunque para mi siempre lo serás. Eres una hermosa joven de 15 años, que tiene un futuro brillante en lo que sea que quieras hacer, desde bailar y grabarte en vídeo con tu prima Patty, hasta vestirte con una de las nueve colas de sirena, aunque no tengamos piscina aquí en casa. Eres hermosa.

Hoy, también me sorprendí al llevarte a tu escuela y recibir tus notas del semestre pasado. ¡Excelente hija mía! Tus notas fueron extraordinarias, a pesar de que el semestre pasado fue duro, bien duro para ti. Fueron muchas cosas, buenas pero también muchos los retos que viviste.

Hoy recuerdo y celebro que el semestre pasado hiciste tu Primera Comunión y tu Confirmación, gracias a tu padrino Gregory. Celebraste tu quinceañero con tus amigas en el hotel, luego en el party bus con tus compañeros de escuela y la fiesta a lo Frida Khalo con tu familia. Claro, meses antes tus abuelos y yo te llevamos por Europa, así que lo celebraste en grande.

Hoy te miro y también recuerdo que el semestre que pasó te enfermaste mucho. La dichosa epilepsia esa nos trae mal a las dos. Recuerdo que en junio, estando en El Vaticano y tú en medio de un ataque me dijiste "Mamá, búscate al Papa Francisco que yo sé que si él me ve le dice a papá Dios que me quite estos seizures", y yo, en medio de la desesperación y el llanto, rompí a reír con tus ocurrencias.

Hoy recordé que ese semestre que pasó vivíamos metidas en las oficinas de tus doctora, y que hasta te hospitalizaron por una semana a ver si damos con la causa de la epilepsia. Y que eso coincidió con el huracán Irma. Y que después vino María, y estuvimos meses sin luz, refugiadas en casa de tus abuelos, y con la escuela rota, y que me ayudaste y me acompañaste en la radio y en las rondas a tratar de levantar a este país, desde las comunidades.

Hoy te veo hija hermosa, y recuerdo que volviste a tu Academia Fowler, en un horario distinto, y sin luz, pero con ganas. Triste porque no tenías tu clase de italiano o japonés, ni el tiro con arco por la situación, pero en pie de lucha. Y que tampoco tenías la trompeta porque no soportabas el calor en esa otra escuela de Bellas Artes, de salones cerrados y sin aire ni ventilación. 

Y hoy recordé lo mucho que soñaste con tu amigo Kai que se fue con el Señor. Lo mucho que pensaste en él hasta que me decías que te hablaban. 

Sí hija mía, no fue fácil ese semestre que pasó.  No lo fue para ti, ni para mi, ni para nadie en este país.  Pero querida hija, somos hechas de roble, fuertes. Como las Palmas Reales, somos flexibles ante los embates del viento fuerte. Y como el sol, brillante, tenemos que ver la luz siempre. Porque tú,  como yo, eres puertorriqueña. Y como puertorriqueña que eres, naciste para luchar y sobrevivir. Naciste para caminar erguida, con la frente en alto, y feliz. Nunca para ser arrodillada, sino combativa ante los retos, sensible ante el dolor ajeno. Naciste para ser feliz. Eres resiliente. 

En este nuevo semestre que hoy comienzas, el segundo en tu décimo grado, elevó una plegaria al Altísimo para que te proteja, te cuide y te ayude siempre.  Que aprendas mucho, que disfrutes mucho más, y saques buenas notas. 

Ese es mi deseo para ti hoy, hija mía. Vivo orgullosa de ti. Te amo.

Tu mamá, Sandra.

11 de enero de 2018.

Wednesday, April 19, 2017

Adiós Tesi





Adiós Tesi.
 
Hoy se fue la conejita Tesi. Es algo raro porque es como decirle adiós a un amigo. Después de todo, era parte de nuestra unidad familiar. Tesi fue la segunda mascota de Mariela, después de Azul, el primer pez beta que le regalé cuando ella tenía 4 años. Azul fue aqu pececito que cuando apareció flotando, Mariela dijo que se iría "al cielo de los peces". Pues resulta que Mariela siempre quiso tener mascotas. Es “animal lover” como su tío Pipo. Lo que ella quería era un perro, pero no aparecía ninguno, hasta que el papá de Pepo García le regaló a Tesi. Eso fue en el año 2008. Estamos en el 2017.  Desde entonces Tesi ha estado con nosotras. Nueve largos y hermosos años.

Saturday, April 1, 2017

Mi cuento de Wonder Woman

Linda Carter, la Mujer Maravilla original.


(Esto es para Wilton Vargas y para Julizzette Colón Bilbraut, que sé que son fanáticos de la Mujer Maravilla)

Mi cuento de Wonder Woman.

Yo siempre volvía loca a mami pidiéndole que me cosiera la ropa del personaje que estuviera de moda. Princesas, artistas, superhéroes, modelos, lo que fuera, Mami siempre me complacía a mí y a mis hermanos. A ellos les cosía los de He-Man, o de Superman, o los bermudas tipo Playero con velcro, de la tela que fuera. Toda mi vida fue así. Una vez hasta con un brazo roto y enyesado se sentó en la máquina de coser y me hizo un traje de volantes, en tafeta de colores. Sí, de esos que se usaban entonces con altas hombreras, para un disco party que tenía del equipo de natación. Por eso es que soy así con mi hija porque tengo el ejemplo de mami.

Pero bueno, cuando yo tenía como seis años le pedí que me hiciera un traje de Wonder Woman. Mami era ama de casa y Papi era investigador en el Departamento del Trabajo. Éramos tres nenes más un primo que prácticamente vivía con nosotros y no había dinero con un solo salario y tantas bocas para alimentar, pero yo nunca supe cómo ella se las ingeniaba para crear las cosas. Nos entretenía. Nos llevaba de paseo a la pocita en el Condado, al Morro a volar chiringas o caminábamos cerca hasta la Calle Loíza a ver las tiendas o a coger sol, íbamos al supermercado Pueblo en la De Diego. Nunca nos aburríamos. Toda la vida tuvo una creatividad para inventárselas en el aire con tantos nenes a la vez. Ninguna de sus hermanas era como ella en eso. Ella creaba magia de lo que fuera.

Hacía un castillo para mis Barbies con cajas de cartón. Una vez me hizo un edificio de apartamentos y en los pisos puso retazos de alfombras. Las sillas eran latas de salchichas a las que les cosió cojines. Era la envidia de mis amiguitas que sí tenían la casa de la Barbie. A mis hermanos les inventaba pinturas para el Falcón milenario de Star Wars o los enseñaba a defenderse de los bullies y a boxear, lo que papi no hacía. Ella siempre nos inventaba cosas cuando se lo pedíamos. Y yo quería ser Wonder Woman, pero no había dinero para comprar en González Padín el traje.

Así que compró un tubo rojo barato de esos de elástico. Así se le decía a los tops que estiraban y las muchachas se ponían en los años 70 y 80. Entonces cogió unos pantalones cortitos azules que yo tenía, les hizo unas puntadas, agarró un pote de escarcha color oro, pega, y unos stickers de estrellas plateadas que vendían en la Farmacia Potín al frente de mi escuela que entonces era el Sagrado Corazón allá en la parada 24 en Santurce, y empezó a pegar las estrellas al pantalón. Pero se le despegaban, así que les hizo una costura en el centro.

La obra de arte fue el tubo rojo, al que le dibujó un águila en pega y le puso ahí encima la escharcha dorada.  Entonces cogió unos cartapacios que papi tenía en el escritorio, los cortó y los pintó de amarillo, y les pintó una estrella roja en el centro. Hizo uno para cada mano y me hizo una corona. En vez de botas, me puso medias rojas, y ya.

Yo era Wonder Woman.