Cuando Ismaelito (Ismael Fernández) llegó de Cuba con el embeleco aquel
de montar una escuela de fotografía para los niños, fui de las primeras en
decirle cómo siempre hacía "ok Ismaelito, lo que tú digas". Fuimos
muchos en esas. Algunos entraron de lleno, otros no, y otros como yo, de vez en
cuando ... Pero corrijo, no era de fotografía sino de fotoperiodismo, ese
término que trajo de allá al conocer a sus amigos de Prensa Latina que se
hacían llamar fotoreporteros.
Fue así como Ismaelito, Alina Luciano, José Rodríguez, Laura Magruder y tantos otros amigos iniciaron aquel proyecto hermoso
del Taller de Fotoperiodismo. A cada rato íbamos a darle charlas de redacción y
a compartir con nenes en San Juan, en el Ateneo y en las salas de redacción del
Vocero y del Nuevo Día, por mencionar algunos.
Muchas cosas pasaron, eso creció y se transformó, tocando miles de
vidas. En todos esos años siempre quise llevar a mis sobrinos y nunca lo hice
por x o y razón. Nunca pasó.
