Cuentos y narrativas de mi vida como madre, anécdotas de las aventuras de mi hija y los niños especiales que nos rodean, y cosas fascinantes de los chicos. Las niñerías nos hacen pensar en lo esencial.
Quería
compartirles una buena noticia de mi hija Mariela, a quienes muchos han visto
crecer y desarrollarse desde que venía en mi vientre, hasta llegar a lugares
inimaginables ahora a sus 19 años.
En
los pasados meses, sus abuelos y yo hicimos un ejercicio concienzudo de guardar
silencios, un poco por el proceso de la vida que todos llevamos en medio de la
pandemia, pero también por temores de mi parte que quería ver cómo le iría a
ella en la universidad.
-"Mamá escuché una canción que es como antigua
que se llama "Two by Two by Two" y yo creo que era de cuando tú eras
joven. ¿Qué más tu escuchabas?", me preguntó Mariela. Yo no sabía si agarrarme el pecho del cantazo que
sentí por lo de "joven" o por lo de "antigua".
-"Eso es ochentoso del 1988 y 1989", le
dije, tratando de recuperarme.
Entonces pensé que era mejor explicarle que yo solía
bailar en los espuma parties en el Náutico, en el Casino, en los discoparties
de mi clase, o en Peggy Sue y Neons.
-"Hija mía no era regguetón. El rap era de Vico C
y todavía era underground. Yo era más New wave, de Duran Duran y Culture Club y
el British Invasion. Eran los grupos de Inglaterra", le dije.
-"¿A pero no había de Puerto Rico?", me
preguntó. Respiré, porque sé que ella sabe que soy como el coquí, de aquí.
- "Sí, aquí había unas cuantas bandas como Top
Banana, pero la mía era Words For Two. Me encantaba", le dije.
Y acto seguido, empezamos a bailar lo que para mí hija
es música casi antigua y medieval....
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(Nota al calce: Este espectáculo fue hace un rato. Soy
clase del 87. Si eres ochentoso te pregunto: ¿Qué música bailabas? ¿Eras
rockero o cocolo o ambos?
Esto es una confesión personal. Un testimonio
de lo vivido como algo real, porque estaba en todas partes y se vivía en todo. Era
inevitable: la imagen de togas y birretes, negros en su mayoría, y sonrisas a
flor de piel, recuerdan siempre el destino de tiempos en cambios. Nuevas etapas, vidas trastornadas. Un camino
hacia la adultez que significa nuevos comienzos, alegrías, sueños, esperanzas.
Las fotos con decenas de jóvenes en sus graduaciones, ‘senior proms’, y
anunciando a las universidades donde fueron aceptados, cobra en el 2021 un
matiz especial.
Se mareó, estaba lenta y hasta vomitó un poco después
de tomar su retahíla de medicamentos mañaneros. La Mariela se levantó hoy 'maluca', como diría mi amiga
colombiana Layla, pero ya está
mejor. Ya una aprende a manejar estas cosas diarias porque son muchos años de
experiencias.
Ella se puso su camisa nueva, y aunque intentó avanzar, siempre
se perdió su primera clase online. Entró en la segunda hora, que es la clase de
inglés. Flor social
como es ella, saludó sonriendo uno a uno de sus compañeros y maestra, pero acto
seguido les increpó "¿por qué no se pusieron su camisa. Hoy es
viernes?". Cada uno de esos varones, bajaron sus cabezas, y empezaron a
hablarle en señas para darle excusas.... Ella manda.
Observé el intercambio y empecé a reír. Ya ella
está bien, pensé. Llegó
y plantó su bandera. Esa es mi Mariela.
Entro en la oficina para velar a mi nena, que
está empezando su semana de clases online. Los lunes suelen ser días cargados
de trabajo, y ella está tan concentrada, que no se da cuenta de que estoy en la
puerta, a su espalda.
Esto es una historia de amor. Una historia real
del verdadero amor. Del amor por los libros.Una historia, que cuando la conozcas, tocará tu corazón.
Ariana es una talentosa adolescente que precisamente
en el Día de San Valentín, cumplió sus 14 años. Está en el octavo grado de la escuela
superior de la UPR -(la UHS)- y ama los libros. Es de esas lectoras voraces,
que lee cuanto libro llega a sus manos, motivada por sus padres y maestros.
Ayer jueves, 22 de octubre, mi hija tuvo un gran logro
que para mí parecía un sueño inalcanzable. Pero Dios tiene un plan para todo y me
volvió a sorprender. Ella pudo tomar su examen de “College Board”. Yo estaba tan
emocionada, que escribí el mensaje que verán a continuación. Lo publiqué en mi
página personal de Facebook y lleva sobre 500 mensajes. Fue increíble. Al día
siguiente, publiqué otro mensaje dando las gracias por las palabras tan hermosas
de todas las personas y también generó muchas reacciones. Por eso quiero
compartirlos aquí, para que permanezcan como evidencia de que no hay imposibles
en la vida.